Del antiaging al wellaging: el arte de envejecer bien

Del antiaging al wellaging: el arte de envejecer bien

En la última edición de la Berlinale –el festival de cine de Berlín–, la actriz Emma Thompson se quejó de la presión que sufrimos las mujeres para alcanzar la perfección física. “Nos han lavado el cerebro para que odiemos nuestros cuerpos”, dijo muy enfadada. Quizá exageraba o quizá no, pero lo que sí es cierto es que algo está cambiando en la manera que tenemos de enfrentarnos al espejo.

¿Hay que oponerse al paso del tiempo?

A principios de los años 2000 se popularizó en Europa y Estados Unidos el término antiaging, que traducido del inglés significa “antienvejecimiento”. Y ahí empezaron los problemas, porque oponerse al paso del tiempo, se mire como se mire, es inútil. Todas (y todos) vamos a envejecer, con lo cual el reto no consiste en negar esa realidad, sino en envejecer de la mejor manera posible. Por eso ha surgido un nuevo término con el que la mayoría de las mujeres nos sentimos mucho más cómodas: wellaging. O sea, envejecer bien.

¿Y qué entendemos por envejecer bien?

No se trata de aspirar a parecer que tenemos 20 años cuando ya hemos superado los 45, sino de que esa cara que ha vivido cuatro décadas o más tenga el mejor aspecto posible para su edad. Para ello, hay muchas herramientas que están al alcance de nuestra mano.

Empezando por la base: alimentación saludable, ejercicio constante, cosméticos adaptados a nuestras necesidades y actitud positiva (recuerda eso de mens sana in corpore sano). Si no lo has hecho ya, no dejes pasar ni un día más sin aficionarte a las limpiadoras, las cremas, los sérums, los contornos de ojos y las mascarillas faciales, porque tu piel lo notará. A partir de ahí, también puedes recurrir a las técnicas de medicina estética. La inyección de ácido hialurónico, por ejemplo, es una de las maneras más efectivas de hidratar la piel y suavizar el aspecto de las arrugas (ten en cuenta que el ácido hialurónico es una sustancia que nuestro cuerpo produce de manera natural, de manera que no existe ningún riesgo de rechazo). Y los hilos construyen una especie de andamiaje en el rostro para que este no se caiga (en otras palabras: crean un efecto lifting sin necesidad de pasar por el quirófano).

Envejecimiento de la piel: el proceso natural

La doctora Anjali Mahto (dermatóloga y portavoz de la British Skin Foundation) explica en su libro The Skincare Bible que el proceso de hacernos mayores se aprecia en la piel antes que en ningún órgano del cuerpo. “Vivimos más años que nunca y, para algunas personas, los cambios naturales asociados al envejecimiento de la piel pueden ser vistos como indeseables o incluso no saludables”, señala. Ha llegado la hora de reconocer que envejecer es estupendo, pero dominar el arte de envejecer bien es mucho mejor.

 

texto: María Fernández- Miranda

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